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Recuerdos de la historia vivida en la comunidad de Culenco.

En una narración muy sencilla la comunidad nos cuenta esta historia, que nace “en el fundo de unos gringos que se llamaban Zañartu, y que luego pasa a manos de los Muñoces”, cuenta la abuelita María.

En este fundo de unas 5.000 hectáreas, los campesinos vivían en “unas casitas de pura totora no más, ni se goteaban, sigue contando la abuelita. Con el terremoto (1939) no nos pasó nada, gracias a Dios. Pero las bodegas cayeron todas, todas y las casas de los Muñoces también.”

Pero la pobreza no fue obstáculo para los amores: “yo me casé a los 16 años, dice la abuelita. Pololié una semana con mi marido ¡y lo pasé tan bien con él, se llamaba Balduino! ¡El me quiso a mi y yo lo quise a él….!

En 1968 el fundo fue expropiado, aquí se formó una cooperativa y se trabajó en sociedad, cuenta don Laudelino. Todos trabajaron para uno y uno para todos. Pero el 74 trajeron a los administradores para que pusieran orden en los fundos y ahí cambió la cosa.

La Cora terminó, Conaf siguió agarrando los campos de nosotros y la mayoría, porque éramos hartos, quedó sin nada. Conaf le vendió a Cholguán que el año pasado (2.000) cosechó los pinos, deben haber tenido unos 40 años. Y nosotros perdimos todo.

“La recolección empezó como el 79 u 80, cuando llegó un hombre de Cabrero comprando mosqueta”, recuerda la señora Alicia. “Todo lo que tenemos es gracias a la mosqueta, porque agarramos y esa plata nos sirve para pasar todo el año y para cualquier cosa…, explica Florencia.

Culenco 9 de Enero 2001.
Taller de Acción Cultural.

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