Centros Productivos


“PROGRAMA CENTROS  PRODUCTIVOS COMUNITARIOS”

Chile se ha consolidado un sistema económico basado en la desigualdad, el propio  Ex ministro de Hacienda, Nicolás Eyzaguirre, criticó con fuerza la inequidad en la distribución de la riqueza, lo que calificó como “el más grande escollo que enfrenta nuestro país[1] Lo mismo a reiterado el estudio del Banco Mundial  sobre la desigualdad en América Latina y El Caribe  y el Estudio Económico  sobre Chile dela Organización Económica para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), ambos estudios destacan que en la Región, y dentro de ella,  Chile encabeza un sistema de desigualdades basado en la enorme inequidad en la distribución del ingreso.

En 1990 la Concertación de Partidos por la Democracia que ha encabezado los tres últimos gobiernos prometió al país un desarrollo con equidad, sin embargo, estas abrumadoras cifras se encuentran en el marco de un crecimiento económico acelerado en la última década ( crecimiento que se ha estancado durante el año 2006) en que la pobreza ha disminuido a menos de la mitad, “aunque más de un quinto de la población todavía vive en la pobreza y el país permanece entre los “top ten” en cuanto a  la peor distribución del ingreso en el mundo”[2].

En este marco, la tasa de desempleo ha bajado respecto a su comparación con igual periodo del año anterior, lo que a simple vista pareciera ser alentador. Sin embargo, en parte importante de estos periodos, una de las causas ha sido la reducción en la fuerza de trabajo y no necesariamente un incremento en la creación de nuevas plazas de trabajo, manteniendo en el tiempo la situación de desempleo crónico, que afecta, especialmente a los más pobres, a los jóvenes y mujeres jefas de hogar que son los más golpeados por el desempleo y  precarización del trabajo.

Por otra parte, la disminución de la desocupación ha sido influenciada por el aumento de trabajos precarios o informales, en los que se generan muy bajos o nulos ingresos. Es decir, la mayor parte de la disminución se debe al aumento del trabajo por cuenta propia y la contratación de familiares no-remunerados. Durante este año, ambas formas de trabajo han sido las de mayor incremento dentro de las categorías de ocupación, llegando según el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), al 8% y 9% promedio anual respectivamente, mientras que el empleo de los asalariados se incrementó en promedio sólo un 0,48%. La única categoría de ocupación que ha crecido considerablemente ha sido el personal de servicio, que ha aumentado un 8,5%, que son las ocupaciones mas mal remuneradas y altamente inestables.

Todo esto significa, por un lado, que a pesar de que el empleo ha aumentado, la masa de ingresos se ha mantenido prácticamente inalterada, sobre todo considerando que las remuneraciones no han aumentado y que muchas personas no reciben ingresos por su trabajo. Por otro lado, el aumento del empleo, al no venir acompañado de remuneraciones, no es sinónimo de que se asegure el acceso a la salud, a la educación y a sistema de previsión social  de los individuos y sus familias.

Las proyecciones para este año parecen indicar que el desempleo no se reducirá durante el próximo año, ya que la economía aparece estancada en sus cifras sobre crecimiento y las proyecciones según los analistas no son más alentadoras para el 2007. confirmando que el modelo económico chileno ha agotado su capacidad de generar empleos, debido a la configuración de la estructura productiva, en que se basa el desarrollo económico de nuestro país,  este modelo incentiva sectores que generan crecimiento económico pero que no fomentan el empleo.

El eje de esta economía se ha centrado en el fomento de la inversión extranjera y de las exportaciones,  generando condiciones de apertura económica que benefician a las grandes compañías, pero que poco han fomentado el desarrollo exportador de las pequeñas y medianas empresas, que en definitiva son las que generan la mayor proporción de los empleos del país y  que se orientan hacia el mercado interno.

Este es el contexto macroeconómico que ha dejado al libre albedrío del mercado la solución de las injusticias sociales en el que transcurre hoy día la vida de miles de familias chilenas las que sufren los resultados de esas políticas.

Ante la incapacidad del sistema para abordar los problemas que afligen a estos sectores más pobres, su creatividad popular ha desarrollado  alternativas autogestionadas donde los mismos afectados se organizan para revertir su situación avanzando en un proceso de construcción de autodependencia, en el sentido de pequeñas organizaciones económicas, descentralizadas, participativas,  cuya fortaleza reside en el ejercicio de recursos no convencionales.  “Los recursos que tales movimientos y organizaciones movilizan no se agotan en lo que convencionalmente suele  entenderse por recursos económicos. Mientras estos últimos se reducen al trabajo, en sus varias calificaciones, y al capital, entre los otros recursos se incluyen: Conciencia social, Cultura organizativa y capacidad de gestión, Creatividad popular, Energía solidaria y capacidad de ayuda mutua, Calificación y entrenamiento ofrecido por instituciones de apoyo, Capacidad de dedicación y compromiso de agentes externos o internos.

Es preciso destacar  la particularidad muy especial que distingue a los recursos convencionales de los no convencionales. Mientras los primeros se agotan en la medida que se utilizan, los segundos e pierden en la medida que no se utilizan ”.[3]

Esta es, por tanto, no solo una propuesta inmediatista de solución de los graves problemas económicos de estos sectores, sino también una propuesta que pretende apoyar y fortalecer en el mediano y largo plazo procesos de desarrollo humano y no solo económicos para nuestras comunidades pobres, proyecto que al satisfacer una necesidad económica satisface a su vez necesidades culturales, sociales, éticas, siendo en  este sentido sinérgica.

Es por esto que la organización de las mujeres en talleres de aprendizaje y producción es una alternativa que les permite crear un espacio donde ellas desarrollen sus capacidades y conocimientos  al mismo tiempo que construyen una alternativa laboral real que implementa una práctica comunitaria que les ayuda a enfrentar sus problemas familiares y poblacionales.

Ellas han mostrado con creces ser capaces de superar y transformar la rabia, la impotencia y la amargura, han  desarrollado una mayor voluntad y creatividad para enfrentar los graves problemas que caracterizan su vida cotidiana,  buscando a través de alternativas económicas autosustentables, solidarias y colectivas,  que las ayuden,  ayudando a su vez  a un sector cada vez más numeroso de personas, que no solo resuelven los problemas económicos que ellas y sus familias tienen, sino que al construirse desde una ética y una racionalidad distinta, pueden ser un potencial de transformación social más profundo.

Como respuesta a esta situación, las mujeres se han ido  organizando y formando talleres productivos, que les permiten realizar simultáneamente trabajos en la casa y en el taller, adecuando sus horarios y pudiendo llevar a sus hijos a este espacio. Esta experiencia ha tenido éxito en diversos sectores poblacionales apoyados por el TAC, donde las mujeres han llegado a obtener un reconocimiento jurídico que facilita su desempeño administrativo, laboral y comercial. Ejemplo de ello son las Asociaciones Gremiales de Artesanas de la comuna de La Pintana y de Quinchamalí, la formación de una Coordinadora de Mujeres recolectoras de Frutos Silvestres en la Octava Región y la consolidación de los centros productivos para mujeres pobladoras dela Legua y Población Alessandri  en la Región Metropolitana, Delicias Caseras y Entre Aliños en la Comuna de Macul.

Creemos que ha llegado el momento de rescatar esta historia con sus protagonistas, que de cuenta como se constituyeron, sus aprendizajes, sus errores y logros que nos permita avanzar en sistematizar desde las protagonistas, esta experiencia de Centros productivos que sirva a ellas mismas, al TAC, y a los futuros Centros Productivos.

Patricio Durán E

Coordinador Centros Productivos Comunitarios TAC


[1] Palabras del Ministro ante unos 1500 asistentes al Encuentro Nacional dela Empresa (ENADE), a fines de noviembre del 2003.
[2] Riesco, Manuel. “El milagro económico  chileno revisado”  18 de diciembre del 2003, Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (CENDA)
[3] Max.Neef, Manfred, “Desarrollo a Escala Humana”,  2° Ed.  1998, Icaria Editorial S.A., pag 108.Cr