Historia 5

Abrimos nuestro equipo incorporando a las dirigentes que se habían venido formando en el TAC.

En 1987 nos pidieron asumir un programa de capacitación para la Coordinadora de Ollas Comunes de la Sur de Santiago y debido a que las integrantes del Taller de Dirigentes estaban en condiciones de dar capacitación y que, además habían vivido la experiencia en las ollas comúnes de su población, formamos un equipo de trabajo que se hizo cargo del Programa a realizar con las Ollas Comunes.

La construcción de este equipo planteó un desafío que hemos vivido en una búsqueda constante. Para las compañeras que formaban el Taller de Dirigentes no fue fácil asumir el rol de educadoras, ni tampoco integrar un equipo en igualdad de condiciones con quienes hasta ese momento les habían entregado capacitación. Esta situación nos exigió a todos un profundo cambio de actitudes, porque había que hacer un camino nuevo.

Los aportes específicos de las compañeras tanto en lo que se refiere a su capacidad de relación con las organizaciones como en su interpretación de la realidad, nos han orientado constantemente en la creación de un método que abra espacios para el trabajo conjunto. La formación de este equipo, ha exigido y exige una búsqueda contínua para integrar diversos tipos de conocimientos, aportes, concepciones, ópticas e interpretaciones de la realidad, que den como resultado una elaboración de instrumentos, que contribuyan más efizcamente al avance del movimiento popular.

El trabajo con las integrantes de Ollas Comunes nos permitió avanzar junto a ellas, en la tarea de transformar la realidad poblacional; porque la Olla además de ser la organización social más exigente y númerosa, permite acceder a sectores poblacionales que habitualmente no se organizan.

El período que vivímos en 1990, nos permitió asumir el trabajo de capacitación en Ollas Comunes, proyectándolo hacia la formación de Talleres Productivos que son creados autónomamente por las pobladoras y se constituyen en una nueva forma de enfrentar sus problemas y necesidades.

Alfabetización: el pueblo educa al pueblo.

En 1984, el trabajo de capacitación nos llevó a enfrentar un nuevo tipo de problema: la dificultad para poder leer y escribir que tienen muchos dirigentes e integrantes de organizaciones. Desde ellas surgieron demandas que fueron recogidas por el TAC, y en agosto de ese año creamos el Primer Taller de Alfabetizacion. Inicialmente el trabajo fue muy difícil por las condiciones de vida de los pobladores y por la falta de materiales de apoyo y de otras experiencias similares con las cuales coordinarse e intercambiar experiencias.

En la primera etapa creamos talleres que experimentaron una gran deserción. Al mismo tiempo, nos encontramos con que en todas partes existía un profundo desconocimiento del carácter social que tenía el problema del analfabetismo. Después de un largo trabajo de reuniones con dirigentes y organizaciones, con la entrega pública de diplomas y con los resultados concretos alcanzados por la participación social de las personas alfabetizadas, logramos, de parte de la población, un primer reconocimiento de la tarea alfabetizadora.

En el año 1986, nos planteamos la necesidad de crear nuevos talleres, elaborar materiales y realizar campañas masivas de motivación. Acordamos que la sistematización de la experiencia nos permitiría construir materiales que serían utilizados como una herramienta facilitadora del trabajo. Fue así como el primer taller realizado inició su etapa de post-alfabetización, trabajando en la elaboración del libro de lectura y escritura “APRENDIENDO JUNTOS: leamos y escribamos nuestra realidad”.

El primer paso fue investigar los temas más significativos y estos, dieron el contenido a las palabras generadoras, que son los ejes del aprendizaje. Luego se crearon ejercicios facilitadores y finalmente se escribieron pequeños cuentos que recogían los testimonios de vida de las propias autoras.

En diciembre de 1986 en Lo Hermida, se realizó el acto de lanzamiento del libro y la entrega de diplomas a los nuevos alfabetizandos, todo ello en medio de una fuerte represión y justo después de la implantación del Estado de Sitio. A partir de este momento, nos planteamos la formación de un núcleo de monitores que se proyectara como un centro de alfabetización permanente en el sector.

El Equipo de Monitores nació en el verano de 1987 y desde entonces alfabetizaron, año a año, en los cuatro sectores de Lo Hermida. Más tarde extendieron la tarea a lugares como La Pintana, el Hogar de Cristo, Los Andes, Conchalí…

La dificultad más seria con que nos encontramos reiteradamente, es la de motivar a las personas que se deciden a aprender. Buscando enfrentarla, el Equipo investigó con las personas ya alfabetizadas, las motivaciones que los llevaron a aprender y los cambios que trajo a sus vidas el poder leer y escribir.
Resultado de este trabajo es el diaporama de motivación al analfabeto: “EDUCANDONOS PODEMOS CAMINAR JUNTOS” del que hasta 1990 se realizaron cerca de cien presentaciones en poblaciones de Santiago y Provincias.

Paralelamente en octubre de 1987, el Equipo de Monitores convocó al Primer Concurso de Cuentos y Testimonios. Su objetivo fue estimular la expresión escrita, crear un espacio donde se pudiera dar a conocer las capacidades creativas de los pobladores e incentivar a las personas alfabetizadas en los Talleres. Fruto de esta experiencia fue la edición del libro “LO HERMIDA, SOMBRAS DE AMANECIDA”.

Ese mismo año vimos que era necesario crear un material de apoyo para el monitor. A partir de la experiencia y de su integración con la teoría elaboramos el libro “ALFABETIZAR: descubrir, crear, participar” publicado en 1989. A pesar de la magnitud del problema del analfabetismo, en nuestro camino hemos encontrado muy pocas experiencias de alfabetización. Esto y los logros mostrados en nuestro programa contribuyeron a que nos constituyeramos en un referente para otros educadores populares interesados en el problema del analfabetismo.

Desarrollando esa misma línea realizamos Seminarios de Alfabetización para Educadores Populares, con una duración de seis meses, al cabo de los cuales los participantes recibieron un diploma como Monitores de Alfabetización. La experiencia de alfabetización nos incentivó para convocar a un foro moderado por UNESCO, en el que participaron otras O.N.G.’S. como: CIDE, PIDE, IMPROA… Por ser una experiencia muy esclarecedora la publicamos en el libro ” CUAL ES LA SITUACION REAL DEL ANALFABETISMO EN CHILE?”.

Posteriormente, el programa de alfabetización asesoró también a otros grupos y se extendió hacia áreas urbano-rurales y provincias. Además continuamos con la creación y mantención de talleres y la elaboración y revisión de materiales. El trabajo de capacitación iniciado en 1978 se fue enriqueciendo, por una parte, en el intercambio con las organizaciones, con los dirigentes y con los alfabetizandos y, por otra, en la búsqueda y contrucción de herramientas operativas que contribuyeran al desarrollo del movimiento popular. Sin embargo, a medida que avanzábamos y profundizábamos en el trabajo con las organizaciones, fuimos descubriendo algunas debilidades con respecto a la consolidación de la identidad cultural que queríamos apoyar.

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